miércoles, 21 de enero de 2009

Dudas de la vida

Ayer quedé para tomar algo con una amiga muy especial que nació en Madrid, pero la he conocido en Irlanda. Es especial porque, además de nos llevarnos bastante bien, ella vive hoy una situación por la cual he pasado hace poco: tener dudas importantes sobre el rumbo que dar a su vida.

Creo que todos, en algún momento de la vida, se han cuestionado sobre las decisiones que han tomado, las relaciones dejadas para tras, los cambios significativos y sus implicaciones. No quiero ser demasiado filosófica: lo que digo es que mi amiga tiene dudas hoy, así como yo he tenido hace poco, y como, muy probablemente, volveré a tener dentro de nada.Siempre que vuelvo a mi país de origen me surgen las dudas: veo a mis familiares, a los amigos que siguen allí y que han construido sus vidas, y se me hace imposible no hacer comparaciones y cuestionarme a mi misma. Veo los cambios por los cuales han pasado mi antigua calle y barrio, y me pregunto si yo todavía quepo allí, o si todo aquello se quedó pequeño… Cuando uno se cambia de país, “se entrena” en otros ambientes, hace nuevas amistades y amplia su abanico de referencias, las dudas se hacen más grandes…

Yo comentaba a mi amiga que somos parte de un porcentual muy pequeño de la sociedad mundial que podemos eligir. Elegimos en que país vivir, en que idioma comunicarnos, con que amigos salir y otras pequeñas-grandes elecciones que hacemos a cada instante, pero que no nos damos cuenta de lo importante que son. Si, eligir puede ser muy complicado, especialmente si tenemos muchas (y buenas) opciones. Pero peor que eligir es no tener la oportunidad de hacerlo.
Estoy contenta con las elecciones que he hecho de momento para mi vida. Quizás dentro de algún tiempo me entren ganas de cambiar algo: quizás de país, quizás de ropa. Pero siempre hay tiempo de reflexionar, escuchar al corazón, y seguir un nuevo camino.
Hay que arriesgarse para ser feliz, y eso es para pocos…

martes, 20 de enero de 2009

2 días y medio en Milán

Felizmente, el tiempo ha colaborado con nuestro viaje a Milán, y la nieve que cayó en Madrid solamente 3 días antes no ha dado más “señales de vida”. Así que salimos en nuestro vuelo poco después de las 6 de la mañana, y aterrizamos en Bergamo sobre las 8h30min. Desayunamos algo ligero y cogimos un autobús rumbo a Milán (tardaríamos 1h, pero hubo atasco, y tuvimos que añadir 30min más).

Se veía la nieve por las calles y tejados de las casas, pero ya no nevaba. Dejamos las cosas en el hotel – que estaba muy bien situado a cerca de 10 min caminando del centro – y salimos para un primer acercamiento a la ciudad.El inicio del paseo no podría ser otro que no el Duomo, la famosa catedral gótica de Milán y la una de las más grandes del mundo. En la Plaza del Duomo, dónde está situada, compartimos sitio con miles de palomas, turistas como nosotros sacando fotos y vendedores ambulantes de pulseras – no sé quines me molestaban más: si las palomas volando muy cerca de my cabeza y los pesados que intentaban venderme pulseritas feas…El siguiente destino fue un paseo por la Galería Vittorio Emanuele, una especie de centro comercial pijo, con tiendas caras y techo bonito. La verdad es que la galería impresiona por su aspecto imponente, aunque ni de broma me plantee comprar nada allí, por lo caro que me saldría.Milán es una ciudad cara: se nota por el nivel de las tiendas, hasta los detalles más pequeños (un imán de nevera cuesta unos 4€ - en Madrid se puede encontrar varios por casi la mitad). Nos ha costado un poco comer bien allí: con la ilusión de que “los restaurantes italianos en Milán van a ser todos buenos”, nos metimos a comer en un sitio para guiris, que al final ha salido la comida más cara y la peor (la pizza sabia menos que aquellas compradas en el super…). Menos mal que, en la última noche, cenamos en un sitio estupendo que estaba justo al lado del hotel (la moraleja: no pierdas tiempo buscando muy lejos, porque puede haber algo muy bueno a tu lado…).

Además del Duomo y de la Galería Vittorio, hay poco más que visitar en Milán. La ciudad no es especialmente bonita, y tiene fama incluso de ser la más fea de Italia – ahora que ya he estado allí puedo decir lo mismo con más propiedad… Resta la visita al Castillo, que es bastante bonito, con su fuente delante y recintos guays para sacar bonitas fotos. No nos animamos a pagar la entrada para visitar el museo: la nieve que había por el suelo del parque, sumada a la música estilo Brasileño (algo como percusión) que sonaba en un chiringuito detrás del Castillo nos atrajo más la atención.Nos lo pasamos bien, pero Milán es una ciudad para conocer en poco más de 1 día. Ya he estado en sitios más bonitos, pero hay que conocer de todo para poder distinguir entre la bonito y lo feo, lo estupendo y lo normal, lo que merece la pena volver y lo que, con una visita, ya te basta. A lo mejor Milán se queda en la segunda categoría…

domingo, 11 de enero de 2009

Nieve y Milán

El viernes pasado, 09-01-2009, los que vivimos en Madrid nos sorprendemos con la cantidad de nieve que cayó sobre la ciudad.
Desde dentro de mi oficina, que tiene muchos cristales, me quedé mirando como caían los flecos de nieve, y como el suelo y los árboles se iban cambiando en blanco. El paisaje era muy bonito, y lo que más se veía era gente sacando fotos con los móviles o las cámaras – yo incluso, claro…
El problema fue el caos que se ha generado en la ciudad: carreteras cortadas, retraso en los trenes, clases canceladas, gente retrasada o que se ha resbalado por las calles… Además, tenemos que coger un vuelo a Milán el lunes a las 6 de la mañana, y considerando que el Aeropuerto de Barajas ha cancelado la mayor parte de sus vuelos el viernes y el sábado por la nieve y mal tiempo, me puse muy pendiente del cielo y preocupada con la posibilidad de no despliegue de mi vuelo…

Hoy, domingo, ha hecho sol. A pesar del frío, ya no nieva. Hay mucho hielo por los suelos y en el topo de los árboles, especialmente dónde no da el sol, pero espero sinceramente que al madrugar mañana rumbo al aeropuerto no seamos sorprendidos con el mostrados de los vuelos avisando que las salidas están retrasadas…
Este viaje a Milán fue un cholo: una amiga del trabajo me comentó que una compañía de bajo coste tenía billetes muy baratos para viajes entre semana, y me animé a mirarlos. Sinceramente, fue sin muchas expectativas, pero me quedé sorprendida con lo que encontré… Total: ¡dos vuelos ida y vuelta a Milán nos han salido a 55€! Por 27,5€ cualquier viaje se torna más interesante… Vale, el vuelo sale muy pronto, y no podemos facturar equipaje, pero para 3 días que nos va durar el viaje no pasa nada.

Así que ahora me toca hacer la mini-maleta, y acostarme pronto. Os contaré dentro de poco cómo nos ha ido el viaje. See you…

miércoles, 7 de enero de 2009

¡Feliz año nuevo!

Hoy, 7 de enero, es el primer día “oficial” del año 2009 en España.

Bromas a parte, hoy es el día que la mayoría de la gente vuelva de las vacaciones que se han cogido desde Navidad, después de desfrutar también las fiestas de la Noche Vieja y los regalos de los Reyes Magos. Y eso lo he notado en el trafico (bastante más caótico que en los días anteriores) al volver del trabajo…

En Brasil, el primer día “oficial” del año no llega hasta después del Carnaval. Considerando que estas fiestas a veces son en marzo, ya vez como son las cosas…

El nuevo año se celebra de manera distinta en cada sitio. Muy pocos españoles cambian de año sin comer langostinos y otros mariscos, tomar las 12 uvas mirando las 12 campanadas del reloj de la Puerta del Sol de Madrid, vestirse con algo rojo, poner anillos de oro en el vaso de champagne o colocar un dinerillo en el zapato. En Brasil, todos se empeñan en vestirse de blanco, abrir botellas de champagne, asistir al espectáculo de fuegos artificiales si posible en la playa (o en la tele) y a saltar las 7 olas en el mar. Ah, sin olvidar que las chicas eligen el color de las bragas que utilizaran esta noche de acuerdo con lo que quieren que el año que vendrá (rosa = amor, amarillo = dinero, blanco = paz). Las mas listas amarran 3 cintas en las bragas, con los 3 colores estos, así no tienen que eligir…

El tema de los regalos también es curioso.

En Brasil, es Papá Noel quien trae los regalos a los niños en 25 de diciembre, dejándolos debajo del árbol de Navidad, y es a el a quien los niños escriben sus cartitas. El 6 de enero en Brasil es un día normal y corriente como otro cualquiera.
En España, las cartitas son enviadas a los Reyes Magos, que se encargan de traer los regalos gordos a los niños que se han portado bien. Allí el panetone en las Navidades, aquí el roscón de reyes el 6 de enero…
Total: hay un nuevo año esperando para ser vivido. Y que lo aprovechemos de la mejor manera posible.

¿Todavía hay tiempo de desear un FELIZ AÑO NUEVO?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Viaje a Bélgica – Parte III (final)

Nuestro cuarto y último día en Bélgica lo pasamos en Bruselas. Estuvimos en plan tranquilo desfrutando la ciudad en un día de menos turistas (lunes), paseando por las calles y sacando muchas fotos.

Pasamos otras muchas veces por la Gran Place, sacamos más fotos con el Mannenken-Pis, comimos otro Waffle (el mío era de chocolate con nueces - ¡estupendo!), visitamos la tienda oficial del Tintín y compramos regalitos típicos (mucho chocolate, un abridor de botella en forma del niño haciendo pis, postales para enviar a la familia, etc).

Yo no podría salir de Bélgica sin comer los típicos mejillones con patatas fritas (los “moules-frites”), entonces los amigos no han recomendado una calle estrechita, pero llena de restaurantes de mariscos. La “Rue de Bouchers Beenhouwersstraat” es bastante más pequeña de lo que sugiere el nombre, pero considero una parada obligatoria para conocer la culinaria típica Belga. Hay diversos restaurantes que decoran sus escaparates con mariscos frescos, flores y hielos, dignos de foto. Además, hay menús desde 10€, y yo me tomé de primero una sopa de mariscos, y de segundo los “moules-frites”: una cazuela inmensa llena de mejillones riquísimos, que me los comí con muchas ganas.
Después de comer, cogimos el tren hasta el aeropuerto de Bruselas, e hicimos tiempo hasta coger el avión.

Nos lo pasamos muy bien en este viaje, a pesar del frío. Gastamos poco dinero y nos divertimos, reencontramos los amigos, conocimos nuevos sitios y hicimos muy buenas fotos. Hablando de fotos… dicen que una imagen vale más que mil palabras, ¿no? Pues entonces comparto unas imágenes-recuerdos de Bélgica.

¡Bélgica huele a gofres y a chocolate!
Hay más de 500 tipos de cerveza fabricadas por los monjes en el país.
Si eres hombre y te entran las ganas de hacer pis por la calle, no te apañes. Eso sí, si no buscas mucha privacidad…
¿Quién dijo que los perros no merecen ser tratados como gente?
Y ya está - por lo menos de momento...

viernes, 19 de diciembre de 2008

Viaje a Bélgica – Parte II

Nuestro tercer día en Bélgica lo hemos pasado en Bruselas. Cogimos un tren de Louvaine a Bruselas (15 minutos) y bajamos en la Estación Central. Nada más salir de la estación cogimos uno de estos autobuses turísticos que por 15€ te llevan por los puntos turísticos principales de la ciudad. La verdad es que hemos cogido autobuses similares en otros sitios y ha sido una experiencia muy buena (en Paris y Barcelona, por ejemplo), pero en Bruselas fue un poco de perdida de dinero. El autobús turístico nos ha valido únicamente para llevarnos al Atomium, que está algo alejado del centro, y para recoger la parte de los edificios oficiales, pero esto se puede hacer en transporte público, y seguro que saldría bastante más barato.
Pasamos por la Iglesia de San Michel (que se parece a Notre Dame, y es dónde de casan los miembros de la Familia Real), La Bolsa (me acordó el Panteón) y el Palacio Real (que lleva la bandera del país puesta cuando el reye está en la ciudad).

Bajamos en el centro, y caminamos por la Grand Place, la plaza principal de la ciudad, con bonitos y antiguos edificios y llenísima de gente. Un par de días a cada dos años se montan tapices de flores en el medio de la plaza y, según he visto en las postales y en la guía que hemos comprado, es muy bonito. Pero lo que hemos visto el en centro de la plaza fue un inmenso árbol de navidad, muchos turistas haciendo fotos y una curiosa estructura de altavoces, que emitía sonidos de pájaros y animales de la floresta y era muy agradable (mi amiga que vive allí dijo que a cada año cambian el tema de los sonidos, y que el de este año se llamaba “Viaje a la Floresta” o algo parecido).
Nos fuimos a ver el Manneken-Pis, la famosa estatua de un niño desnudo haciendo pis (que se nos meo encima, por cierto…) y las calles del centro, llenas de tiendas de chocolates con vitrinas muy tentadoras…

Antes de comer, tomamos la acertada decisión de visitar el Museo de Instrumentos Musicales. ¡Lo pasé genial! Son más de 6.000 instrumentos de distintos tipos y épocas distribuidos en más de seis plantas de un edificio moderno. Pero lo mejor es que al entrar de dejan cascos, y cuando te aceras a los instrumentos el sonido se activa, y puedes escuchar músicas tocadas por los instrumentos que estás mirando. ¡Una pasada! 5€ muy bien invertidos.
Comimos un plato enorme de patatas fritas o “frites” (es que las patatas fritas son típicas de allí, y casi todos los platos vienen acompañados de ellas) con salchichas, un pincho de pollo y ensalada. Demos una vueltecita más por el centro, y cogimos el tren de vuelta a Louvaine.
Paramos en un restaurante para probar una cerveza que fabrican allí, pero solamente desde noviembre a febrero, o sea, algo muy especial. Se llamaba Domus, como el restaurante, y estaba buenísima. A la vuelta a casa, cena, charlas, y camita…

jueves, 18 de diciembre de 2008

Viaje a Bélgica – Parte I

Pues nada, eso de las 15:30 llegamos al aeropuerto de Bruselas, pues el vuelo de Brussels Airlines salió de Madrid con casi 1 hora de retraso. A mí no me gusta volar, me pongo un poco tensa, pero nada que un buen libro y una sonrisa de mi novio en momentos de turbulencia no puedan superar.

Cogimos el tren hasta Lovaina (tardamos 15 minutos) y mis amigos de Brasil nos fueran a recoger en la estación. Dejamos las maletas en casa y nos fuimos aprovechar lo que quedaba de luz conociendo un mercadillo de Navidad, pero solamente nos ha dado tiempo a comer un gofre (claro, ir a Bélgica y no tomar gofres, o waffles, como le llaman allí, es imposible…). Volvimos a casa y estuvimos horas y horas charlando, picando y vaciando las botellas de vino español que hemos regalado a los anfitriones.

Ha hecho mucho frío durante todo el viaje, pero por lo menos no ha llovido ni nevado, como apuntaba anteriormente la previsión del tiempo. Un día fui sonreír para sacar una foto y me ha dolido el diente de tanto frío… No sé cuantos grados hacía, porque no encontré ningún termómetro en la ciudad, pero hacia bastante frío.

No segundo día, aceptamos la sugerencia de los anfitriones y nos quedamos en Louvaina, que es una ciudad universitaria muy agradable, bonita y animada. Paseamos por el centro, conocimos mercadillos y tiendas, la biblioteca de la Universidad, y estuvimos unas 3 horas en una cervecería (en Bélgica hay más de 500 tipos de cerveza, así que hay que dedicar tiempo a probarlas…). Paseamos un poco más por las calles sacando fotos, charlando y desfrutando de los adornos de navidad. Tuvimos la compañia de otra amiga de Brasil que también vive en Bélgica, en Zoersel, y que vino especialmente a pasar el día con nosotros. Después demos una vuelta muy gastronómica al mercadillo de navidad (nos daban pruebas de quesos, chocolates, etc, y yo, claro, probé e todo). Cuando ya se hizo casi noche, nos fuimos a casa preparar una comida – cena típica de Brasil que hacía muchísimo que no tomaba: se llama “Bobó de Camarao” (una especie de guiso echa de gambas, cilantro, cebolla y yuca que se toma con arroz - ¡divino!). Eso, claro, acompañado de mucha cerveza Belga…
Nos acostamos contentos y con frío…