jueves, 19 de marzo de 2009

Por qué me fui a vivir a Irlanda

En mediados del año 2007 tomé una decisión: era el momento de perfeccionar mi inglés, y la mejor manera de hacerlo era irme a vivir en un país de lengua inglesa. Tenía claro que no quería irme a vivir a Londres, porque la ciudad no me gusta demasiado, pero no se me ocurría ningún sitio especialmente interesante para invertir una parte de mi vida. Mientras no me decidía por el lugar, empecé a hacer otras cosas relacionadas a mi objetivo.
Castillo de Kilkenny

Me matriculé en un curso intensivo de inglés en el centro de Madrid. Tenía 2 horas de clase cada día, y lo que yo buscaba más que nada era volver a tener un contacto diario con el idioma. Una chica francesa que visitaba a su novio peruano que vivía en Madrid (¡vaya mezcla!) estudiaba en mi clase, y cuando comenté que quería irme a vivir en un país de habla inglesa, ella me comentó que había trabajado de Au-Pair en Irlanda, y que me daría el e-mail de a agencia de Au-Pair para que yo me pusiera en contacto.
Puente de Cork

Esta noche costé quedarme dormida: daba vueltas y vueltas al tema de irme a Irlanda. La verdad es que yo nunca había pensado en Irlanda cómo un destino para mí, y también conocía muy poco sobre el país y su cultura. Esta misma noche, después de largas horas haciendo distintas búsquedas en Google sobre el país de la Guinness, envié un e-mail a la agencia de Au-Pair solicitando información. Al día siguiente me llegó la respuesta.
Iglesia Gótica

Me gustó la rapidez pero también el trato que me ha dado la persona de la agencia de Au-Pair. Aun así, en los días siguientes contacté a no sé cuantas agencias de Au-Pair en distintos países, pero por varios motivos (precio, duración del programa, condiciones, etc), la agencia indicada por mi compi parecía la mejor opción.
Connemara - Galway

Total: en poco más de 2 meses, organicé todo para mi viaje (eligir la familia con la cual viviría, hacer los tramites burocráticos, dejar a mi trabajo en España, etc) y el 7 de Septiembre del 2007 volé a Irlanda, con un billete que me ha costado 49€. Fue con la intención de quedarme 4 meses, pero como toda iba bien, me quedé 6.
Tiendas y restaurantes típicos

El saldo de mi instancia en Irlanda: 200€ en el bolsillo (y esto considerando que como Au-Pair cobraba solamente 400€ al mes, pero tenía casa y comida pagados), varios viajes a distintas ciudades del país, amigos de todas las partes del mundo, un nivel de inglés bastante más alto de lo que tenía antes del viaje (hoy más de 50% de mi trabajo es en inglés), una experiencia muy valida en mi curriculum y mucha historia que contar. Irme a Irlanda fue, sin duda, una decisión muy acertada… Ah, y saludos a San Patricio, patrono de Irlanda, que celebró su día el pasado 17 de marzo (es la fiesta más importante del país).

sábado, 7 de marzo de 2009

Bares y cervezas en España

Esso de beber mucho es siempre relativo. ¿Los Españoles beben mucho? Depende de con quienes lo compare. En relación a los Irlandeses, los Españoles beben bastante poco, pero en relación a los Brasileños, beben mucho. Por lo menos esta es mi opinión…

Me acuerdo que me llamó muchísimo la atención el hecho de que en las universidades de España se venden bebidas alcohólicas en el comedor. La primera vez que vi a los estudiantes tomando una cerveza entre una clase y otra, como se fuera la cosa más normal del mundo, me quedé de piedra. Y os puedo asegurar que no he sido la única a espantarme con el tema…Estoy haciendo un master en la Universidad Complutense de Madrid y, según una de las profesoras, nuestra clase se parece a la ONU, porque hay gente de Perú, Colombia, Venezuela, Puesto Rico, Uruguay, Brasil, e incluso unos pocos Españoles. Y yo escuché más de un comentario en los pasillos sobre lo raro que resulta a los que no son de aquí el beber alcohol en la universidad. En Brasil no se vende nada con alcohol en las cantinas, pero eso lo arreglamos yendo al bar más próximo…

Y hablando de bares, hay una cosa que creo que no me acostumbraré nunca en España: a lo sucio que son algunos bares. Hay una costumbre aquí de echar al suelo de los bares huesos de aceituna, cáscaras de gambas, servilletas sucias y palillos, y eso siempre me parece raro. Más raro quizás sea que a nadie le importa, y le da exactamente igual estar en un bar lleno de papeles y cosas tiradas por el suelo que en otro bar más limpio. En Irlanda los pubs son bastante limpios, quizás porque no se suele vender comida después de las 8 de la tarde en estos sitios. En Brasil, dependiendo de la zona y del público que frecuente el bar, este será más o menos limpio.Cuando la gente me pregunta si después de casi 3 años viviendo en España ya me adapté a todo de aquí, prefiero contestar que “a casi todo”…

lunes, 2 de marzo de 2009

¡Cumpleaños feliz!

Dentro de pocos días cumpliré 28 años, y como a mí me encanta celebrar mis cumpleaños, he decidido escribir sobre el tema.

A algunas personas, el día de su cumple es como un día cualquier, sin nada de especial. Hay gente incluso que no se lo menciona a nadie o tampoco lo celebra. Yo hago todo lo contrario: casi un mes antes de la fecha, empiezo a comentar con los amigos y hacer planes para celebrar no una, sino muchas veces.

Como mi novio cumple años hoy (o sea, 3 días antes que yo), el año pasado hicimos un viaje a Roma para celebrarlo, y lo pasamos genial. Fueran 4 días en la ciudad conociendo el Foro Romano, la Colina Palatina, El Panteón, la Piazza Navona, la Fontana de Trevi y mucho más – porque lo que no falta en Roma es sitios, plazas, iglesias y monumentos que visitar, y restaurantehs que probar (en Roma empezó mi “adicción” por la recula, que se come bastante allí, y el refuerzo de mi "adicción por los elados"…)En el Coliseo (9€ la entrada, pero ha merecido la pena) hicimos una visita guiada coordinada por una arquitecta que, además de contar detalles curiosos del local, nos ha recreado muy bien la historia y los personajes que pasaran por allí. Para que una visita guiada sea buena, el guía es fundamental, pero aún así lo recomiendo. Lo que no recomiendo es pagar para sacar fotos con los hombres vestidos de soldados romanos en la puerta del Coliseo – si te posicionas un poco más de lejos, y consigues ser algo discreto, tendrás una foto igual de buena, pero gratis…La visita al Vaticano fue curiosa: llovía mucho y además había muchísima gente.… Poco después de llegar, vimos una cola y, sin saber adónde íbamos a llegar, nos metimos en la cola. Total: entramos en un centro de conferencias inmenso, dónde la gente esperaba con mucha ilusión al Papa, que se presentaría en pocos minutos. ¡Fue un cumple santo!
4 días en Roma me parece el tiempo ideal para conocer la ciudad sin prisa, y también sin pérdida de tiempo. Hay que caminar bastante, porque los sitios turísticos están distantes uno del otro (aunque te vayas en un viaje organizado en autobús, el parking está lejos, así que lo más recomendado son zapatos cómodos, una botella de agua y disposición para sacar muchas fotos, porque lo que vas a ver merece la pena).Este año me quedaré en Madrid, pero lo voy a celebrar con algunas cenas, ida al cine, al teatro y comida con los amigos. Así que…¡Feliz cumpleaños para mí!

domingo, 22 de febrero de 2009

Carnaval de Brasil

Intento escribir en mi blog sobre temas los más variados posibles, pero el hecho de hablar de Brasil en dos posts seguidos tiene su explicación: ¡Es carnaval!

En mis anteriores años viviendo fuera de Brasil no eché tanto de menos al carnaval, pero este año si. Además, dos personas me han preguntando por qué se celebra tanto el carnaval allí, y yo sigo sin saber la respuesta. Estas dos “excusas” son suficientes para que comparta con vosotros un poco de cómo celebramos esta fiesta en mi país.

Carnaval hay en todos los sitios, pero en cada país se lo viven de manera distinta. En Brasil, la fiesta tiene lugar siempre 40 días antes de la pascua, y normalmente lo celebramos desde el viernes por la noche hasta el miércoles a las 12:00 del medio día. La mayoría de la gente pilla el jueves y viernes libre, y desfruta unos 9 días de fiesta y “locurón”.

Hay muchas maneras de celebrar el carnaval, pero la más famosa sin duda es la de los carnavales del Río de Janeiro. Las escuelas de samba, mucho glamour, mujeres con cuerpazos que desfilan y samban semidesnudas, percusión, mucha música y alegría: estas son algunas de las imágenes más difundidas por el mundo del carnaval de Brasil. Hay otro carnaval también muy famoso, el que se celebra en Salvador, dónde multitudes bailan y se divierten detrás de los tríos eléctricos mientras cantantes y músicos hacen sus presentaciones en cima de estos camiones que se mueven por las calles petadas de gente. Pero estos dos ejemplos no agotan, ni de lejos, las posibilidades de pasarlo bien y celebrar los carnavales en Brasil…

Cómo es un grande puente, la gente lo va a celebrar seguro, de una manera o de otro. Lo de ir al Río de Janeiro asistir a un desfile o desfilar en una de las escuelas es una posibilidad muy interesante, pero a la vez bastante cara. Yo, por ejemplo, solía ir a ver los desfiles de carnaval de mi ciudad (que eran bastante más modestos que los de Río, pero yo lo pasaba genial con mis amigos y todo el ambientazo que se montaba). El ambiente general del carnaval está muy relacionado a samba, playa, calor (tened en cuenta que estamos en pleno verano allí, a unos 40 grados de temperatura en buena parte de país), bebidas, “rollos” y a pasarlo bien.


Hay gente que le gusta celebrar el carnaval en plan más tranquilo, como alquilando una casa en la playa con los amigos, haciendo barbacoas, saliendo de camping o yendo a una casa en el campo. Pero la verdad es que es casi imposible, esté donde esté, no escuchar algo de samba, ver a personas disfrazadas por las calles y asistir a por lo menos una parte de algún desfile por la tele. Y también es imposible no contagiarse con la alegría y la diversión que emana el país en estos días.

Enfin, sigo sin saber por qué el carnaval de Brasil ha ganado las dimensiones que tiene hoy. Quizás por la belleza de sus fiestas, quizás por la locura que invade a las personas en estos días, quizás por las dos cosas a la vez. Lo que sé es que hay mil maneras de celebrarlo, y que este año lo echo mucho de menos…


martes, 10 de febrero de 2009

Un poco sobre la cocina de Brasil

Una de las cosas que más identifica un país, su cultura y su gente es la comida. Y no hay nada mejor que comer alimentos llenos de recuerdos, sensaciones y con un toque especial “porque esa comida la conozco muy bien”. Aun más si uno vive en otro país, comer “su comida” significa mucho más que solamente “comer bien”.

Conozco gente que come casi a diario la misma comida que tomaba en su país de origen. Estas personas descubren tiendas que exportan productos, se mueven hasta la otra punta de la ciudad para comprar un ingrediente necesario para cocinar una receta en especial o encargan a todos los que vienen de su país lo que le falta para completar la despensa con sus “cosas de la tierra”.

Yo la verdad es que no estoy en este grupo. Primero porque cuesta un poco estar de un lado a otro buscando tiendas especializadas dónde se puede encontrar la comida típica. Y segundo porque me gusta probar comidas nuevas, y creo que conocer la cocina de un sitio es parte de la integración en su cultura. Pero yo también tengo mis momentos en que, con mucha ilusión, me pongo a cocinar mis platos favoritos (o una adaptación de ellos, con los ingredientes que encuentro). O bien voy a restaurante brasileños.

En Madrid, ya he estado en un bar brasileño (con música en directo, caipirinha especial y partido de futbol en directo), en un restaurante barbacoa (la especialidad del sitio es la picanha, una carne muy típica de Brasil echa a la parrila o en un espeto – un pincho que gira) y en otro restaurante cerca de la Plaza Mayor.

Como mi objetivo aquí no es hacer publicidad gratuita de los sitio, me detendré en enseñaros un par de fotos que he sacado en uno de estos restaurantes:

"Feijoada"- Guiso de frijoles negros acompañados de arroz blanco, torrezno, berza, farofa y naranja.

Este que la parte inferior de la foto, que se parece a una croqueta, es la famosa "Coxinha de Galinha" (croqueta de pollo), muy típica de las fiestas y cocktails.

La lata de refresco es de "Guaraná", echa (además de todas las cosas artificiales que llevan todos los refrescos del mundo) de un fruto típico de allí.


"Picanha"
- Carne a la brasa con patatas y farofa.

"Farofa"
- según la Wikipedia, acompañamiento tradicional y típico de la cocina brasileña cuyo ingrediente principal es la harina de mandioca (farinha de mandioca) o la harina de maíz (farinha de milho).




Hay muchas cosas en Brasil que hay que cambiar, pero nuestra cocina es, además de bastante diversificada, muy, muy rica. Si nunca has probado la comida Brasileña, ¿por qué no te animas?

lunes, 2 de febrero de 2009

Idiomas

Yo, cuando era niña, pasé por lo que pasaran la mayoría de mis amigas de clase media-alta de Brasil: fui a una academia de idiomas a estudiar inglés. La verdad es que yo empiece a estudiar más tarde que ellas, a los 11 años – con esta edad, muchos conocidos ya llevaban un par de años estudiando un segundo idioma. El tema es que hoy veo la real importancia no solamente de estudiar, sino de dominar como mínimo un según idioma además de la lengua materna.

Creo que uno no se dedica a aprender o a perfeccionar otras lenguas hasta que le haga falta de verdad. Quien ya ha estado en un país extranjero y se ha dado cuenta de que no sabía decir una cosa sencilla en un momento importante sabe de lo que estoy hablando. A mí me pasó por ejemplo cuando salí al mercado sola por primera vez en España, y no sabía como decir la palabra “bacon”…
Actualmente trabajo en una empresa de RRHH, y tengo contacto diario con personas de distintas nacionalidades. La mayoría de ellas habla como mínimo dos idiomas, pero la gran parte habla tres, cuatro o hasta cinco idiomas. ¡Vaya! Confeso que me quedo con envidia…


Con las pocas viajes que he hecho por el mundo, me he dado cuenta de que dominar (o casi) un idioma es abrir una puerta a toda una cultura, a la gente, a conocer más de cerca lo que se pasa en otro lugar. Alguien podría decir que se puede conocer muy bien a un sitio y a una cultura sin hablar el idioma local, pero yo tengo mis dudas. La manera como uno se hace parte del medio cuando habla la misma lengua es más fuerte, más personal, con menos barreras.

Me siento muy contenta cuando, más que hacerme comprender en otros idiomas, puedo establecer conversaciones realmente interesantes, sobre diversos temas y con distintas personas. No se me olvida la sensación de superficialidad que tenía tanto cuando llegué a España como cuando me fue a vivir a Irlanda y intentaba sacar un tema de conversación: aunque yo tenía mis opiniones y puntos de vista muy claros, no sabía las palabras y los términos adecuados para expresarlos, así que hablaba poco, de manera superficial y con ideas generales. Felizmente ya he superado esos momentos que fueran una mezcla de frustración y sensación de no pertenecer a donde estaba.

Lejos de creer que ya sé todo, sigo estudiando, vendo películas en otros idiomas, viajando y buscando oportunidades para practicar idiomas. Incluso me arriesgo a escribir este blog en castellano, que no es mi lengua materna, a pesar de los errores y fallos que sé que puedo cometer. Los idiomas son como casi todo en la vida: cuando más se practica, más se aprende…

miércoles, 21 de enero de 2009

Dudas de la vida

Ayer quedé para tomar algo con una amiga muy especial que nació en Madrid, pero la he conocido en Irlanda. Es especial porque, además de nos llevarnos bastante bien, ella vive hoy una situación por la cual he pasado hace poco: tener dudas importantes sobre el rumbo que dar a su vida.

Creo que todos, en algún momento de la vida, se han cuestionado sobre las decisiones que han tomado, las relaciones dejadas para tras, los cambios significativos y sus implicaciones. No quiero ser demasiado filosófica: lo que digo es que mi amiga tiene dudas hoy, así como yo he tenido hace poco, y como, muy probablemente, volveré a tener dentro de nada.Siempre que vuelvo a mi país de origen me surgen las dudas: veo a mis familiares, a los amigos que siguen allí y que han construido sus vidas, y se me hace imposible no hacer comparaciones y cuestionarme a mi misma. Veo los cambios por los cuales han pasado mi antigua calle y barrio, y me pregunto si yo todavía quepo allí, o si todo aquello se quedó pequeño… Cuando uno se cambia de país, “se entrena” en otros ambientes, hace nuevas amistades y amplia su abanico de referencias, las dudas se hacen más grandes…

Yo comentaba a mi amiga que somos parte de un porcentual muy pequeño de la sociedad mundial que podemos eligir. Elegimos en que país vivir, en que idioma comunicarnos, con que amigos salir y otras pequeñas-grandes elecciones que hacemos a cada instante, pero que no nos damos cuenta de lo importante que son. Si, eligir puede ser muy complicado, especialmente si tenemos muchas (y buenas) opciones. Pero peor que eligir es no tener la oportunidad de hacerlo.
Estoy contenta con las elecciones que he hecho de momento para mi vida. Quizás dentro de algún tiempo me entren ganas de cambiar algo: quizás de país, quizás de ropa. Pero siempre hay tiempo de reflexionar, escuchar al corazón, y seguir un nuevo camino.
Hay que arriesgarse para ser feliz, y eso es para pocos…